El Congreso Eucarístico, el cual se celebra anualmente en la Arquidiócesis de Atlanta, es el resultado de la visión que tuvo el Arzobispo John Francis Donoghue en reunirnos por primera vez en 1996.

Desde el principio, el Congreso tuvo un doble propósito. En primero lugar y ante todo, pretendía ofrecer a los fieles de la arquidiócesis la oportunidad de reunirse en comunidad para alabar y honrar la fuente y cumbre de nuestra fe católica, la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento. Esa creencia que sostiene que el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Jesús están tangiblemente presentes en forma de pan y vino. Aprovechando la expansión de la Adoración Eucarística perpetua que se estaba teniendo lugar en las parroquias, la esperanza fundada era y es que cada vez más y más católicos se sientan atraídos por el misterio de tener a Jesús físicamente entre nosotros.

El segundo objetivo del Congreso ha sido siempre orar por las vocaciones. La intención inicial fue orar por las vocaciones sacerdotales, pero bajo la continua dirección del Arzobispo Wilton Gregory, este enfoque se ha ampliado para abarcar a todas las vocaciones, incluyendo la vida de soltero, los matrimonios, el sacerdocio, el diaconado y los religiosos y religiosas consagrados.

Desde sus comienzos modestos como un evento parroquial, el Congreso Eucarístico, celebrado anualmente el fin de semana de la fiesta del Corpus Christi, ha crecido con la participación de aproximadamente 30.000 personas.

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